Purple: el color del poder

Purple: el color del poder

La nueva obra del cineasta inglés John Akomfrah retrata la catastrófica destrucción del habitat marino

1. John Akomfrah, Still from Purple, 2017. © Smoking Dogs Films. Lisson Gallery.jpg

Al escuchar la palabra «púrpura» (purple), pocos caerían en la cuenta de que estamos nombrando un extraño pacto, y no un color. El pacto entre un caracol de mar y la raza humana. La sustancia que ese animal segrega cuando se siente amenazado es el color elegido para simbolizar el poder. ¿Qué poder? El nuestro, el de poder destruir lo que nos rodea, de situarnos en una jerarquía distinta a la del resto de la vida, de concebir un mundo a nuestro servicio. Cuenta internet que la púrpura fue, en realidad, descubierta por otro animal, el perro de Heracles, uno de los héroes de la mitología griega. El perro andaba siempre con la boca morada, hasta que Heracles descubrió que el hocico teñido era el resultado de su juguetona curiosidad por los caracoles en las playas del litoral del Levante. El nombre de John Akomfrah puede que aún nos suene desconocido. Escritor, cineasta, artista y pensador británico, pero de origen africano, fue el fundador, en 1982, del Black Audio Film Collective, un grupo que aglutinaba a siete artistas y cineastas: Lina Gopaul, Avril Johnson, Reece Auguiste, Trevor Mathison, Edward George, Claire Joseph y el propio Akomfrah. La importancia de este grupo en la invención de un lenguaje en imágenes capaz de abordar las relaciones entre el pasado colonial y el presente de la producción cultural es infinita. En nuestro contexto, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía organizó, en el 2014, un ciclo audiovisual sobre el colectivo, pero es ahora, en el Museo Thyssen, donde podrá verse por primera vez la obra en solitario de John Akomfrah.

2. John Akomfrah, Still from Purple, 2017. © Smoking Dogs Films. Lisson Gallery.jpg
3. John Akomfrah, Still from Purple, 2017. © Smoking Dogs Films. Lisson Gallery.jpg

 

Purple es una enorme instalación de seis pantallas, dos trípticos fotográficos y una escultura que crea una gran reflexión en imágenes sobre el enorme poder de destrucción de nuestro mundo sobre el gran mundo de la vida. Akomfrah muestra la violación de lo que debería haber sido un acuerdo para garantizar la coexistencia. La destrucción del hábitat marino ocupa un gran frente de imágenes de una dimensión aterradora. Las pantallas acogen al espectador y lo envuelven en un gran ensayo que muestra de qué modo hemos eliminado las condiciones necesarias para la supervivencia de un hábitat, la indiferencia hacia la no supervivencia de las plantas y animales. Las zonas costeras, debido a su cercanía a los centros de población humana, padecen este mal de forma desproporcionada. La pérdida de hábitat afecta de manera trascendental a la biodiversidad de todo el océano. Los estuarios, los pantanos y las marismas, todos ellos lugares fundamentales para la reproducción, los «semilleros» para casi todas las especies marinas, están en peligro. El gran desequilibrio desata la furia. Huracanes, tifones, tormentas, tsunamis y otros fenómenos meteorológicos acentúan aún más los enormes trastornos en los ciclos de vida de las plantas y animales oceánicos, de los humanos. Los pantanos son dragados y se utilizan para alojar construcciones residenciales, industriales y agrícolas. Las ciudades, las fábricas y las explotaciones agrícolas provocan residuos, contaminación y vertidos químicos que pueden causar estragos en los arrecifes, la vegetación marina, las aves y los peces. Los diques del interior reducen el flujo natural de nutrientes, cortan las rutas migratorias de los peces y frenan los cursos de agua dulce, por lo que aumenta la salinidad de las aguas costeras. La deforestación lejos de la costa crea erosión y hace que se desplacen y se depositen limos en las aguas someras, lo cual puede bloquear la luz del sol que necesitan los arrecifes para desarrollarse. Las técnicas de pesca destructivas, como la pesca de arrastre y el uso de dinamita y veneno, destruyen los hábitats tanto cercanos a las costas como en mar abierto. El turismo provoca que millones de navegantes y submarinistas estén en contacto directo con los frágiles ecosistemas de los pantanos y los arrecifes. Los buques portacontenedores y los buques cisterna pueden dañar los hábitats con sus cascos y anclas. Los vertidos de crudo y otras sustancias matan a miles de aves y peces, y dejan tras de sí un entorno tóxico que puede perdurar años. ¿El agente más devastador? Nosotros. Influido por el pensamiento del filósofo ingles Timothy Morton, John Akomfrah afirma, a través de sus imágenes, que denominar a esta gran y radical revolución contra la vida «cambio climático» es un eufemismo. No se trata de un «cambio», sino de la mayor sustitución de un mundo por nada, por su total aniquilación. La obra es arte, pero aquello a lo que se acerca es real. Puedes pensar que estas palabras son exageradas, y eso solo puede significar una cosa: que, como este cineasta y su obra, necesitamos un gran esfuerzo para alterar radicalmente nuestra forma de sentir, y que ese otro gran sentimiento de empatía por lo no humano es la fuente de una nueva política.

4. John Akomfrah, Still from Purple, 2017. © Smoking Dogs Films. Lisson Gallery.jpg
5. John Akomfrah, Still from Purple, 2017. © Smoking Dogs Films. Lisson Gallery.jpg

Purple es el resultado de un encargo del centro de arte Barbican de Londres, en colaboración con el Bildmuseet Umeå de Suecia, la TBA21-Academy, The Institute of Contemporary Art de Boston y el Museu Coleção Berardo de Lisboa. La obra se ha inspirado en las diversas expediciones iniciadas por la TBA21-Academy, una sección de la Fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary dedicada a establecer un sistema de cooperación entre científicos y artistas para estudiar la vida de los océanos. TBA21-Academy comenzó su actividad en el 2011, es una iniciativa de Francesca von Habsburg, quien, motivada por su larga experiencia de trabajo con profesionales de diversos ámbitos, decidió crear un programa que, desde el arte, mostrase la voluntad de colaborar con científicos y expertos de otras disciplinas interesados en un nuevo entendimiento del presente y el futuro de los océanos. Se trata de un programa dirigido por Markus Reymann, sin ánimo de lucro destinado a incentivar el estudio, la producción artística, la educación y la comunicación de valores relacionados con la naturaleza y la vida. Uno de los programas clave de la Academia lo constituyen las expediciones (The Current), un ciclo de tres años de viajes, estudio, actividades, producción de materiales pedagógicos, etc. Chus Martínez será la encargada de definir uno de esos ciclos que está a punto de empezar.

Texto: CHUS MARTÍNEZ

JOHN AKOMFRAH (1957), Fotogramas de Purple, 2017, instalación audiovisual, cortesía del artista, Smoking Dogs Films y Lisson Gallery.