Ese hotelito en Chapinero: Casa Lelyte

Ese hotelito en Chapinero: Casa Lelyte

Casa Lelyte: cenar, dormir y amanecer contento

Durante muchos años, Chapinero Alto fue un barrio residencial, sereno y callado, donde vivían familias bogotanas que, generación tras generación, habían heredado embellecidas viviendas de dos pisos, construidas de estuco y ladrillo, con grandes ventanas, rejas ornamentales, suelos de madera y techos altos.

Así es Casa Lelyte, el fichaje más reciente del que se ha convertido en el distrito más vanguardista de la ciudad. Este albergue es un espacio que ofrece a sus visitantes una hospitalidad diferente, empapada de cultura y gastronomía.

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Detrás del proyecto está la chef María Angélica Bernal, una joven con amplia experiencia en el mundo de la publicidad y la cocina(estudióen el Natural Gourmet Institute de Nueva York, donde lo aprendió todo sobre preparaciones veganas, vegetarianas, pescetarianas y kósher).

En una imprevista escapada a Tel Aviv, y mientras buscaba nuevas formas de inspiración, María se enamoró de Yaffa, el barrio más antiguo de la ciudad. «Enmi viaje tuve la oportunidad de quedarme en un hotel donde residían varios artistas; cada noche había una muestra artística o un evento cultural», relata. «Fue estimulante y, a pesar de no tener mucha experiencia en el mundo de la hostelería, me dejé llevar por mi pasión y el azar».

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El resultado fue recibido con gran ovación. En poco tiempo, Lelyte («crisálida» en lituano) se ha convertido en un referente para los capitalinos con onda, aquellos que vienen en busca de un buen cóctel y un plato de«comidade autor, sin proteína animal», como diría María. Es, además, un destino para quienes buscan obras de artistas locales, como las de Bambi la Suavecita, la diseñadora del papel de colgadura de flamencos que decora varias paredes de la propiedad.

«Aunque todos los muebles fueron comprados en anticuarios y recuperados con ayuda de artesanos, decidí invitar a creadores de Bogotá para que vistieran las paredes de la Casa, sirviéndoles, de paso, como plataforma para mostrar su trabajo», resumió la chef y dueña mientras se aseguraba de que sus gatos Alana y Otto posaran para la cámara de Solar (el hotel es pet friendly). Después de mucho ajetreo, solo logramos retratar a Alana, pero quedamos felices con el resultado.

Texto: SANTIAGO RODRÍGUEZ-TARDITI
Fotografía: SIMÓN RAMÓN