Reciclando plástico

Reciclando plástico

La sabiduría emocional pop de Amalia Andrade

“Take your broken heart and make it to art” dijo Meryl Streep en enero de 2017 citando a su amiga Princess Leia, en el discurso de aceptación del Globo de Oro en honor a su trayectoria cinematográfica. El dolor de Streep surgía del bullying institucionalizado de Trump, venía de la reciente muerte de Carrie Fisher, surgía del trágico 2016 que a tantos nos jodió. Aunque por razones distintas, yo también estaba dolido: una separación reciente, una ilusión amorosa que no lograba cuajar y la ansiedad de no saber qué hacer con mi vida ni de cómo volver a construirme. Y en ese drama tan latino, Santiago Rodríguez Tarditi me presentó a Amalia Andrade, una mujer que ha sabido hacer justamente eso: convertir su corazón roto en arte y negocio — importante decirlo, también—. Amalia es la inquieta autora de Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor o por otra vida, Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas y más recientemente  de Tarot magicomístico de estrellas (pop). El título de su primer libro me pareció brillante, sabio, un taladro a las emociones latinoamericanas. Ella agradece su sabiduría emocional a sus gurúes personales: Bruno Mars, Miley Cirus, Shakira y Adele. Yo creo que su sabiduría le es innata. Para mí, Amalia es como una de esas embarcaciones que navega los océanos recolectando toda clase de mierda que flota en la superficie, a fin de dejarnos un mundo un poco mejor. De la misma manera, ella navega el océano de la cultura pop, filtrándola de todo el plástico, para reciclarlo en algo útil, bello y simplemente maravilloso. 

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Igor (I): Amalia Andrade, cuéntanos de dónde surge Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor o por otra vida.

Amalia (A): Creo que cultivé muchos desamores, más de los que debería haber cultivado y siempre acababa con el corazón roto. Me encontraba en situaciones super clichés: comiendo helado, llorando, diciendo “el mundo se va a acabar”, haciendo todas esas cosas mientras me reía de mí misma. Pensé que tenía que hacer algo con toda esta información de desamores, hacer un compilado. Hay un sabio muy muy inteligente al que yo admiro mucho que se llama Bruno Mars, que tiene una frase brillante que dice que cuando uno esta feliz, le pone cuidado a la música y que cuando uno está triste le pone cuidado a la letra. Con el corazón muy muy roto le puse cuidado por primera vez a “Rolling in the Deep” de Adele y dije: “esta señora es una genia”. Se me prendieron todos los bombillos y pensé que lo mejor que uno puede hacer con el desamor es usar ese dolor para convertirlo en una fuerza creativa. Después hacerte millonario, vender un millón de copias en cds y ganar 7 Grammys. Me senté y dije: “voy a ser la Adele de los libros.” Y así nació ese libro.

Santiago (S): ¿Y ya eres millonaria?

A: Vamos en camino, ahí vamos. No como Adele, pero espero ojalá algún día llegar.

I: Por lo poco que te conozco de estos últimos 15 minutos noto una libertad absoluta y una confianza para poder referirte a Bruno Mars como sabio. ¿De dónde viene esta actitud tan libre ante la vida?

A: Mira, yo no sé si es libertad. En algún momento me di cuenta que el desamor, como el amor, son la experiencia central de todo ser humano. Y el desamor me permitió romperme. Quedé rota de la peor manera, pero esto a su vez me dio la oportunidad de reconstruirme y en esa reconstrucción pensé “qué mierdas tengo yo que ser la más guapa o la más talentosa. Yo tengo que ser yo”. Yo sé que esto sale en los mensajitos de galletas chinas, pero cuando uno de verdad se da cuenta de eso es como decir “a la mierda todo, yo voy a ser yo. Hay que buscar sabiduría donde usualmente uno no la encontraría. Y creo que eso me pasó…

S:  Desde que te conozco como persona, me impresionó tu forma de ser tan abierta, tan directa, como se diría en Colombia “escribes a calzón quitado”, dices las cosas como son, sin tapujos, sin problemas, pero no siempre es fácil hacerlo en un país como Colombia y mucho menos en una ciudad como Bogotá que a pesar de haber avanzado mucho sigue siendo muy conservadora. ¿Cómo te ha recibido la audiencia local?

A: Bien. Es decir, supongo que hay un montón de homofóbicos que me odian y que piensan que soy lo peor. Hay gente que dice que soy Paulo Coelho pero de dibujitos. Pero yo siempre he creído que es irrefutable tumbar aquello de lo que uno se siente orgulloso. Es como “¿por dónde me vas a atacar?”. Aquí no hay talón de Aquiles.

I: ¿En qué edición vas con tu primer libro? ¿En cuántos países, en cuántos idiomas lo venden?

A: En Colombia vamos en ocho ediciones. Está traducido al italiano, alemán y ahora va a salir en polaco, lo cual me parece muy loco. El libro está en toda  Centroamérica, toda Sudamérica, Norteamérica hispanohablante, España, Italia, Alemania.

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I: Escribes en español, nosotros somos una publicación española. Cuéntame un poco lo qué es para ti nuestro idioma.

A: Siento un amor muy especial por el español. Vivi de chica en Estados Unidos y leo mucho en inglés, pero siempre he dicho que ese idioma se me queda chico. Siento que como escritora, las posibilidades que te da el español son inmensas. Siempre he creído que uno habita un lenguaje, es decir, mi manera de ver el mundo está necesariamente marcada por la lengua que hablo y en ese sentido el español es sumamente romántico, melodramático e increíblemente elocuente…

I: O sea, tú amas muy en español

A: Yo amo muy en español, claro. Muy en español y a veces también diría muy en latino. El amor es una construcción cultural. Hay una educación sentimental y mi educación sentimental está patrocinada por las canciones de Juan Gabriel, los melodramas, las telenovelas… Creo que me di cuenta que me gustaban las chicas cuando me ponía como loca con una telenovela venezolana que se llamaba “Abigail. Las primeras mujeres que me gustaron eran protagonistas de telenovela. Y nunca, jamás las olvidaré.

Texto: IGOR RAMÍREZ GARCÍA-PERALTA
Entrevista: IGOR RAMÍREZ GARCÍA-PERALTA Y SANTIAGO RODRÍGUEZ TARDITI
Fotografía: ANDRÉS ESPINOSA