Kill your idols, softly

Comme des Garçons y la flora de Marco Rountree

Los iconos e ídolos del mundo de la moda duran un abrir y cerrar de ojos. Lo más probable es que se trate solamente de los ídolos del momento. Y no es de sorprender: la moda es, por definición, inconstante, y el espíritu de los tiempos cambia sin cesar, como debería ser. Por lo tanto, los intrépidos pioneros que adoptan el air du temps lo hacen solo por corto tiempo, y más temprano que tarde pasan la batuta al siguiente postor. Pese a lo triste o decepcionante que pueda ser, mantenerse mucho tiempo siendo el último grito de la moda es difícil, excesivamente difícil: es un acto titánico. Entre los pocos diseñadores que lo han logrado y se han mantenido, implacable e incansablemente, se encuentra Rei Kawakubo, la mente y fuerza creativa detrás de Comme des Garçons. 

Ella es, incluso, junto con el Alexander McQueen tardío, el venerado Cristóbal Balenciaga y el elusivo Martin Margiela, uno de los ídolos (sin duda el mío) duraderos de la moda actual. Mientras que muchos de sus contemporáneos pasaron rápidamente de provocadores de vanguardia a las pilas de mercancías mainstream, Kawakubo decidió ir empecinada a contracorriente, volviéndose más extrema, radical, desconcertante, incisiva, histriónica y absurda con cada instalación, como puede apreciarse en sus colecciones. El radicalismo es, para muchos, un estado mental pasajero; para ella es una forma de ser permanente. 

Kawakubo creó un léxico de la moda que es tan rico como retador, siempre cuestionando la idea misma de la belleza y del atuendo, trayéndolo todo a un territorio abstracto. Y, sin embargo, ella sin duda odiaría que la consideraran un ídolo, simplemente porque busca evitar la plaga de la complacencia. Eso la hace aún más digna de admiración. El único credo de Kawakubo es la creatividad. Para ella, no hay progreso sin creación y no hay libertad sin progreso: tan simple y penetrante como eso. Admite con franqueza que crear algo nuevo cada día es el infierno —infierno en el que, no obstante, ella decide estar todo el tiempo, con ganas y a la vez con dolor—. 

Ella es el venerado ídolo que sigue enseñando al mundo cómo matar a sus ídolos, y en primer lugar a ella misma. Unos cuantos vegetales y algunas flores son el arma adecuada para hacerlo, como lo ha plasmado el artista Marco Rountree en estas páginas, algo muy característico de la iconoclasia de Kawakubo. El mensaje es claro: mata (suavemente) a tus ídolos. 

ANGELO FLACCAVENTO
Obras: MARCO ROUNTREE
Realización: MICHAELA DOSAMANTES
Todas las prendas de Comme Des Garçons, otoño-invierno, 2016/2017.