Todo un año

Emilio Chapela habla de su último video The Space Around

“Acabo de hacer un experimento. Puedo oír mi voz dar la vuelta completa al mundo. Escucho con el oído derecho y por el izquierdo oigo tu voz”. El sonido llega con alguna interferencia, pero la voz del hombre se oye y se entiende perfectamente, así como su emoción contenida. Se trata de la grabación de la primera llamada telefónica entre continentes, realizada desde los Laboratorios Bells en Holmdel, Nueva Jersey. Empieza así la proyección de The Space Around, el vídeo más reciente del artista mexicano Emilio Chapela (Ciudad de México, 1978), que se estrenó durante la feria Frieze el pasado abril en el Hôtel Americano de Nueva York. Chapela combina sabiamente arquitectura, tecnología y naturaleza en una obra sugerente e hipnótica, grabada a lo largo de un año a partir de abril de 2015. La intención es reflejar el paso del tiempo en un entorno tan misterioso como los inmensos Laboratorios Bells, construidos en 1961 por el arquitecto Eero Saarinen sobre una superficie de 1 900 kilómetros cuadrados. “Llegaron a albergar a 6 000 ingenieros e investigadores. Fue una empresa puntera durante décadas, hasta que en el año 2000 cerraron y vendieron. Ahora es un lugar solitario, inmenso y vacío, pero lo más extraño es que no está en ruina; todo lo contrario: las instalaciones están cuidadas, y esto lo hace aún más inquietante”, explica Chapela, recordando que los Laboratorios Bell ganaron ocho premios Nobel, algunos de ellos asociados al edificio de Saarinen. Sin embargo, ahora la naturaleza y la arquitectura dominan un paisaje del cual el hombre parece haber sido desterrado.

 El artista descubrió el lugar cuando fue en busca de la Holmdel Horn Antenna, el aparato que se utilizó en los años sesenta para escuchar por primera vez la resonancia del big bang . “Con esa antena descubrieron esta misteriosa luz fosilizada que confirma la existencia del big bang y encontraron la prueba del origen de todo. No es el único monumento; también está el transistor, la piedra angular de la computadora que los Laboratorios Bell inventaron en 1947. Me interesa investigar y homenajear los objetos tecnológicos que, como estos, revolucionaron el mundo”, indica Chapela, cuya fascinación por la tecnología no se plasma en obras de mecanismos sofisticados y rutilantes efectos visuales, sino en una reflexión sobre la relación de esta con el hombre y la naturaleza, a través de diversos medios y soportes. 

 Es el caso de las obras reunidas en la muestra No Pain, No Brain (2016), que se expusieron hasta mediados de junio en la galería Henrique Faria Fine Art, entre las cuales destacan la reproducción de los ocho mencionados cerebros de los premios Nobel y otras esculturas en cobre y silicio, inspiradas en el transistor. “También me apropié de algunas pizarras que llevaban fórmulas y algoritmos que dejaron los matemáticos cuando abandonaron el lugar hace 16 años, y las incluí en la muestra”, apunta el artista, quien ya está dirigiendo su interés hacia otras antenas: los radiotelescopios astronómicos. “Me fascina  la idea de que la luz que llega aquí ha salido hace millones de años; es como ver hacia atrás en el pasado y, a la vez, muy lejos en el universo”, concluye.

TEXTO: ROBERTA BOSCO
Todas las imágenes cortesía del artista y Henrique Faria, New York.