El taco más guapo

La fijación gastronómica de Club Tengo Hambre 

En estos tiempos que corren, cuando se junta en la misma frase «cruzar la frontera entre los Estados Unidos y México» y «aventura», probablemente lo único que le viene a la cabeza al lector son muros, presidentes con las manos demasiado pequeñas para poder confiar en ellos y otro tipo de desdichas geopolíticas. Pero antes de que unos cuantos millones de estadounidenses votaran por un señor que les prometió que haría del mundo un sitio mucho más pequeño, se creó cerca de San Diego, a pocos kilómetros de la frontera mexicana, Club Tengo Hambre, una experiencia gastronómica armada por cuatro gastrobloggers a través de la cual se daba a conocer a californianos, turistas y demás gente de bien las bondades de la cocina de Baja California. Aquella aventura conjugaba varias de las tendencias clave para entender lo que ha sido la escena gastronómica global estos últimos años. Desde el concepto experiencia −líquido como es cuando lo lees, pero realmente concreto cuando lo vives− hasta la comida callejera, pasando, claro, por la gastronomía mexicana, la cerveza artesanal y la ruidosa irrupción del tequila en la escena de los destilados refinados.

La idea de Bill Esparza, Jason Thomas Fritz, Antonio y Kristin Díaz de Sand, responsables de los blogs Street Gourmet LA, Tijuanalandia y Life and Food, respectivamente, era dar a conocer esa parte de la gastronomía mexicana que hay que vivir, no te la puede contar ningún restaurante de tu barrio. Desde que arrancaron, reúnen a grupos de no más de diez comensales en San Ysidro, cruzan juntos la frontera y se adentran en Baja California en busca de puestos de comida callejera, cervecerías artesanas, bodegas y restaurantes locales. El sabor está en los matices. Todas las paradas del tour han sido previamente testadas por sus fundadores, quienes saben cuál es el mejor puesto para degustar erizos de mar en el puerto de Popotla, dónde se puede encontrar la mejor comida callejera en Ensenada o en qué lugar de Tijuana se puede beber el más reposado de los tequilas o la más sorprendente de las cervezas artesanas. Hoy, Club Tengo Hambre ofrece tres rutas: la ya mencionada por Baja California; una por el DF, y otra, por la ciudad de Los Ángeles. Cada una se realiza una vez al mes, pero también existe la posibilidad de reservar eventos privados, e incluso, de ponerse en contacto con ellos para organizar una despedida de soltero o soltera.

Club Tengo Hambre es, pues, una mezcla de supper club, experiencia gastroaventurera, tour turístico y, ahora también, posicionamiento ideológico. La relación que sus fundadores han desarrollado a lo largo de los años con chefs y empresarios locales hace que aquella idea mitológica de ir a comer donde comen los locales pueda no solo hacerse realidad, sino que sea realmente apetecible. El gran mérito del Club Tengo Hambre ha sido lograr que algo que podía parecer una tendencia gastronómica se haya materializado en una realidad que vale la pena explorar. Han convertido unos zapatos de temporada en un Little Black Dress.

-XAVI SANCHO
Fotografía: @clubtengohambre