Los Invisibles

Ramiro Gómez y su homenaje a la fuerza de trabajo latina

Ramiro Gómez es un artista plástico californiano de origen mexicano cuyas obras están protagonizadas por jardineros, limpiadores de piscinas, asistentas del hogar… Personajes con nombres españoles que hacen posible el lujo pero sin llegar a ser partícipes de él.

En su trabajo queda reflejada, sin rastro de actitud, la versión menos difundida del sueño americano: la de todos aquellos que luchan y trabajan duro, no para comprar una mansión o llevar un ritmo de vida opulento, sino para darle una oportunidad a sus hijos. 

Todo ello, curiosamente, con influencias de aquel arte pop que tan bien supo plasmar esta sociedad materialista pero preocupada por el origen de su riqueza. 

En tus obras aparece gente que hace posible el lujo sin llegar a disfrutarlo. ¿Cómo influyó en tu arte la época en la que trabajaste como cuidador de niños en West Hollywood? 

Aquella época me permitió comprender los trabajos físicos que mis padres desempeñaron. El dolor de espalda del que mi madre se quejaba era el mismo que yo sentía después de un día con los gemelos. Aquellas experiencias comenzaron a acercarnos. También empecé a sentir un vínculo con el resto del personal de la casa: las asistentas, el jardinero, el limpiador de la piscina… Todos ellos me recordaban a mis padres, a mis tías y tíos. Eso me ayudó a conectar con un un lugar en el que me sentía extraño. No es fácil crecer con poco dinero y, de repente, estar en un sitio como Hollywood Hills; y aún es más difícil comprobar que aquellos que trabajan tan duro para mantener esos barrios nunca llegan a tener la posibilidad de vivir en ellos. Allí fue donde me di cuenta que necesitaba hacer algo para documentar lo que estaba viendo, para pintarlos en la historia. 

Sin embargo, los protagonistas de tus cuadros no tienen rostro. 

Se trata de algo premeditado. Creo que esos rostros indefinidos ayudan a entender el anonimato del trabajo, la sensación de permanecer en un segundo plano. Esto también obliga al espectador a llenar los detalles con las personas que él mismo puede conocer. 
El lenguaje corporal, el color de sus ropas, el lugar que ocupan en la escena… Todo revela algo sobre el individuo que, en realidad, representa a muchas personas. Limito los detalles para que la gente de todo el mundo pueda empalizar con el personaje. Pueden ser latinos, pero también filipinos, asiáticos, de Oriente Medio o africanos. No importa dónde vayas, el trabajo y los obreros siempre están presentes. 

¿Tu trabajo es un homenaje a la comunidad latina en Estados unidos o una crítica a la situación que están viviendo? 

Trato de crear imágenes que hagan posible un momento de contemplación tranquila, que reflejen algo que vemos todos los días pero que suele pasar desapercibido. Resulta interesante comprobar que estamos tan ocupador que pasamos por alto las cosas que están justo enfrente de nosotros. Yo vivo con la inquietud de sacar una foto o pintar un cuadro para que estos momentos no se pierdan. Me niego a aceptar que mis padres, o la gente como ellos, no sean valiosos para la historia. Eso lo que quiero transmitir, su importancia. 

- ÁLVARO R. DE LA RUBIA