Milan Fashion Week

Históricamente conocida por ser la más tradicional entre las semanas de la moda, esta temporada, Milán trajo un respiro de aire fresco a la mesa. Un largo e inteligente respiro en espíritu de Fellini, lleno de carácter y personalidad italiana.

Miuccia Prada nos llenó de optimismo de mente abierta con un diverso cast de modelos multi-generacional; un refinado conjunto del verdadero ADN de la firma, texturizado con cristales, plumas y pieles. En Dolce, los millenials se apoderaron de la pasarela con un grupo de influencers, it-girls y modelos celebrando a la mujer DG de todas las edades. Si algo es seguro es que el tema principal en Milán fue la unidad. Pussy Hats hicieron su aparición en la marcha de la mujer en Missoni, mientras que Alessandro Michele continuó apegado a su combinación de género en Gucci.

Fuera de la pasarela, nuestra obsesión con Attico crece – abrigos, batas y vestidos – en donde el satín, la lentejuela y el bordado aparecen en todos los lugares correctos.

La sensación principal de la semana se dirigió a la recién fallecida Franca Sozzani, su fuerza y energía por la moda reflejada en los temas sociales de nuestros tiempos. Recientes situaciones políticas sirven como material para comenzar conversaciones de enojo, pero la moda en Milán lo presentó de manera pensante y con instinto.

- MICHAELA DOSAMANTES & HEARTLEIGH LITTLE

Milan Fashion Week (English)

Historically known as the more traditional of fashion weeks, this season, Milan brought a breath of fresh air to the scene. A long winded, intelligently vivid breath in the spirit of Fellini, full of character and oh so Italian.

Miuccia Prada gave us open-minded optimism with her cast of multi-generational university girls; a wonderfully refined assembly of the brand’s DNA, textured with crystals and feathers and fur. At Dolce, Millenials ruled the catwalk with a crew of multi-hyphenate influencer-meets-model-meets-it girl types in an all out celebration of the DG woman, at all ages. If one thing is for sure, the character of Milan was one of unity. Pussy hats made an appearance at Missoni’s women’s march, and Alessandro Michele continued his gender bending distillation of quirky cool at Gucci.

Off the catwalk, we continue to obsess over Attico’s underwear as outerwear – thickly draped robe coats and frocks - satin, sequins and embroidery in all the right places.

The overall mood of the week nodded to the late Franca Sozzani, her strength and energy for fashion to reflect upon the social issues of our time. Recent political climates are material for a fashion earful, but Milan presented us with a thoughtful rhetoric, and with flair!