A la carga

A la carga

Geron McKinley, miembro del Balmain Army, inicia su propia revolución

Labios seductores, ojos negros profundos, rizos fantásticos: los rasgos de Geron McKinley han cautivado al mundo de la moda durante los últimos seis años. Sin embargo, ser una cara bonita nunca ha sido suficiente para este chaval de 22 años, de signo Libra y originario de Compton (California). Su corazón y su sex appeal arden a la misma temperatura. McKinley dirige una organización sin ánimo de lucro en Los Ángeles llamada CNCRT, cuyo objetivo es «ofrecer oportunidades a jóvenes de zonas desfavorecidas en la ciudad, a través del deporte, el arte, la música y el emprendimiento». Después de aterrizar en Nueva York tras otra exitosa Fashion Week, se reúne con Solar para compartir sus ideas.

Geron, ¿cómo fueron tus inicios en la industria de la moda?

Un amigo mío, Tyler Adams, me puso en contacto con la gente de Click Models en Los Ángeles. Ahí conocí a mi actual representante, Jami Wrenn, y luego a Carmelo Pizzuto en Click Nueva York. Ellos me han estado apoyando desde entonces.

¿Qué significa para ti ser modelo?

Significa que puedo hacer cualquier cosa. Si pude abrirme camino en una industria tan superficial como esta, entonces es que soy bueno y voy por el buen camino. Ganas mucha seguridad en ti mismo cuando vas por un puñetero camino lleno de baches y logras no caerte de la bici.

Cuéntame un poco de tu vida.

Soy un chaval mestizo de Compton que pasó por tantas adversidades como cualquiera durante su infancia. Sí, todos pasamos por cosas duras, pero creo que soy de los pocos que realmente entienden lo que eso supone. Por eso fundé CNCRT, para los niños que no tienen nada y sufren todas esas penalidades. En ese sentido, me identifico con ellos. Mi hogar es donde mi familia esté: mis viejos, mi hermano y mi perro, Malcolm X.

¿Cómo puede CNCRT cambiar la vida de esos chicos?

Puede ofrecer una vida mejor a los chavales que no tienen nada, presentarles a un mentor que quizás haya pasado por lo mismo que ellos. Compartir intereses comunes sobre determinados temas puede cambiarle la vida a un niño, ayudarlo a descubrir quién es. Lo que hacemos en CNCRT es darle a mi gente la oportunidad de alejarse de las calles, de ser más ambiciosos. No hay muchas personas ahí fuera que les estén enseñando cosas buenas a los jóvenes.

Tenías 20 años cuando fundaste CNCRT.

Sí, empecé con CNCRT en el 2014 para gente interesada en arte, deporte, música y emprendimiento. Hay jóvenes, que vienen de donde yo vengo, que han tenido que pasar por mucha mierda, y eso los alejó de lo que les gustaba hacer. Gracias a CNCRT, los chavales pueden relacionarse con un mentor que ellos eligen y recibir su apoyo. Si con eso no logramos cambiar algo, entonces no sé qué demonios se puede hacer.

¿Por qué estás promoviendo esto? ¿De qué manera te permite ayudar a los demás?

Lo hago porque, desde hace mucho tiempo, todo lo que el gobierno y las empresas promueven es el «divide y vencerás». Como no hay mucha gente dispuesta a apoyar a los demás, ¿por qué no hacerlo yo? Quiero que las cosas en el mundo sean, al menos, un poco distintas. Si logro cambiar por lo menos la vida de alguien, entonces habrá valido la pena, joder.

¿Cuál es tu mayor cualidad?

Si te soy sincero, tío, mi mayor cualidad es mi corazón. Aunque a medida que me hago mayor me esté volviendo un tipo más duro, lo cierto es que en lo más profundo de mí siempre está, y estará, la bondad de mi madre.

¿Qué es lo mejor que te ha dado la moda y, también, qué te ha quitado?

Lo mejor son las cosas que no me gustan o con las que no estoy de acuerdo, es con lo que más he aprendido. Incluso lo peor de esta profesión me ha ayudado a abrir mi mente. Lo que me ha quitado es la inocencia; me ha hecho alguien más frío, pero también mucho más listo.

En Solar te hemos hecho una sesión especial para Balmain, nada menos que en la Casa Balmain en París. ¿Cómo te sientes al respecto?

Tío, Balmain me ha dado una gran oportunidad. Mil gracias a Olivier, a Pascal y a la gente que me ha mostrado tanto cariño. Su ropa es muy guay y ha influido mucho en mi cultura.

Cuando digo Olivier Rousteing, ¿qué te viene a la mente?

Pues que es una máquina de hacer dinero, tío. No puedo sino respetar a alguien tan joven que se gana su pasta.

¿Cómo te ves en diez años?

Luchando para que los chavales estén mejor, la verdad. Enseñarles a escuchar. Voy a lograr que se conviertan en personas más humildes, más seguras de sí mismas y más ambiciosas, todo al mismo tiempo.

¿Cuál es tu mayor defecto?

Que pienso demasiado.

¿Qué es lo que más te gusta de la gente?

Lo que más me gusta es el Dios que llevan dentro. Es curioso, porque Dios está dentro de todos, pero en unos se nota más que en otros. Eso me ayuda a saber con quién me puedo meter y con quién no.

¿Cuál es tu olor favorito?

El de los billetes recién impresos.

¿Cuándo te sientes más seguro de ti mismo?

Cuando me detengo un momento a reflexionar y a agradecer que Dios esté conmigo, cuando entiendo que está conmigo todo el tiempo, caminando a mi lado, me guste o no.

¿Qué te da miedo?

Lo que más miedo me da es que se mueran mis seres queridos. Sé que mucha gente tiene miedo a morirse ella misma, pero yo sé que estoy en manos de Dios. Lo que no soportaría es ver irse a los que me rodean.

Si pudieras darte un consejo a ti mismo cuando tenías 15 años, ¿qué te dirías?

Si pudiera viajar en el tiempo, primero me diría: «No tengas miedo, todo va a salir bien». También me aconsejaría tener más confianza en mí mismo y mantener los pies en la tierra, ser firme en mis decisiones y en mis actos. Y, sobre todo, conocerme a mí mismo antes de intentar conocer a otra persona.

- NATALIA BONIFACCI

Fotografía: PAUL FRANCO 

Realización: CONSTANCE FÉRAL