El contradiscurso del perreo

El contradiscurso del perreo

Tomasa del Real, la señora del reguetón chileno

Sol, playa y bling. No es Miami ni Puerto Rico, sino el oasis chileno del reguetón y la buena vida: Iquique. Enriquecido por la bonanza de la minería, la ciudad norteña del largo y angosto país latinoamericano se ha vuelto un caldo de cultivo de palmeras y subculturas que celebran los encantos de la periferia y el desacato de lo formal. ¿La joya de su corona? Tomasa del Real, la autoproclamada reina del reguetón chileno.

Reguetón: ¿inmortal o pasajero?

Inmortal.

¿Segura?

Muy. El reguetón es el nuevo pop de Latinoamérica. Ya no tenemos ídolos como Chayanne ni Ricky Martin; al menos no las nuevas generaciones. Los nuevos ídolos son Nicky Jam o J-Balvin. El pop latino tradicional murió, no por cuenta propia, sino sofocado por el reguetón que, en cambio, supo variar, adaptarse y hacer una lectura de campo acertada en torno al gentilicio latinoamericano. El reguetón no es algo forzado, sino algo intuitivo. Y la intuición es inmortal.

Chile muchas veces se autoidentifica como un tanto insular dentro de América latina. ¿Sientes que Chile se está identificando cada vez más con el continente que le corresponde?

Para mí, Chile es el Punta Arenas del mundo (la ciudad más austral del país). ¿Me cachái? (“¿me entiendes?”)  Estamos súper alejados de todo. Entonces, es difícil exigirle el mismo orgullo y el mismo sentido de pertenencia a un país que, efectivamente, está como cortado de su continente. Nuestras fronteras no solo son políticas y administrativas, sino también geográficas: existen físicamente. En ese sentido, como estamos más a trasmano, la información ha tardado más en llegar y, claro, el reguetón se está aceptando ahora como algo propio, porque “lo latino” también se está entendiendo en este momento como parte del autoconcepto nacional.

¿El reguetón podría ser el caballo de batalla de esta nueva “latinoamericanidad”?

Exactamente. Es el ritmo del autorreconocimiento. El reguetón despierta algo en el ADN latino. Es un género nuevo, ese a que nació hace más de 10 años; es un ritmo en constante cambio, en constante evolución. Es la derivada de una curva de aprendizaje, es decir, siempre va a tener elementos de novedad. A eso es lo que le llamo “reguetón del futuro”.

Pero también le va increíble fuera…

Sí, fuera también es tremendo. Bueno, el reguetón es como los latinos mismos… No tenemos fronteras: somos negros, blancos, mulatos y todo lo que se te pueda ocurrir. En ese sentido, esta música es un arma de exportación latinoamericana, porque tiene la potencia de ser avasalladora a través de las latitudes.

¿Por qué este boom?

El reguetón es un ritmo de la calle que habla explícitamente de sexo. Ya no se pretende hablar del enamoramiento y los fuegos artificiales, sino de cosas más crudas, más reales. Es la evolución lógica: la gente eventualmente se iba a cansar del cuento de hadas que te recitaba el pop latino tradicional, de la tragedia y el final feliz, etcétera. Esas son cosas que ya nadie compra; en cambio, el reguetón es transversal a las realidades, no a los ideales.

¿El reguetón es el nuevo Disney?

Tal cual. Ya no es acerca de la plebeya y el príncipe, sino acerca de la calle, del amor casual. El reguetón refleja a una sociedad que está harta de juzgar y que la juzguen; entonces, lava los calzones y los deja secando al aire libre. Cada uno es lo que es y aún más: podemos exigir respeto por nuestra individualidad. La proliferación del reguetón es un microcosmos de una sociedad que inició un bigbang social en torno al respeto, a la individualidad y a redibujar sus propias reglas. Lo que alguna vez habría sido una subcultura ya no lo es. Es una cultura legitimada por mérito propio.

Iquique: hablemos del origen.

Iquique está muy cerca de Perú. Está en Chile, pero no es ni tan Chile, ni tan todo, ni tan nada, porque es un oasis en el desierto. Yo lo llamo una interzona, un limbo. Y yo soy de esa interzona, y mi música lo representa claramente. En mí existe un tremendo orgullo por mi origen; por más que yo intentara que esto no se viera reflejado en lo que hago, no podría hacerlo. Como decía antes, el reguetón es un ritmo muy sincero. No se finge.

¿Qué es lo que hace tan diferente a Iquique del resto de Chile?

Así como muchos santiaguinos van a trabajar en metro, cansados, sobreexplotados, cohabitando en unmedio súper hostil, en Iquique tenemos otro lifestyle muy propio y único. Hay muchas cosas que ocurren en Iquique que no se repiten en el resto del país: está la Zona Franca, llena de surfistas y skaters, de corredores de autos, etcétera. Confluyen en la ciudad todo tipo de aventureros y subculturas y, por lo tanto, es una ciudad muy enérgica, muy carretera: perfecta para el reguetón, po ("pues"). En mi música se describe ese lifestyle descarado que no está ligado a códigos morales ni discusiones políticas, sino tan sólo a vivir la vida, vivirla bien y chao. Mi música es un eco de mi contexto porque lo amo. En Iquique dormimos siesta, tenemos caleta de tiempo de ocio, celebramos la vida. No hay galerías de arte ni esas cosas, pero lo que más hay es celebración. Y así como mí música es un eco de mi contexto, la celebración es algo que hace eco en todos. No existe nadie a quien no le guste celebrar. Eso es transversal, y eso es reguetón. La sociedad actual está condicionada a sobrepensar, a planificar, a preocuparse, a estresarse, a sufrir. Yo llego con un contradiscurso: vamos a perrear.

- RICHMOND SHARMAN

Fotografía: PEDRO QUINTANA
Dirección creativa: GALIO. www.galio.cl
Dirección de arte: PÍA ROMERO y FELIPE MONTALBA.
Estilismo: ESTEBAN POMAR.
Maquillaje y pelo: POLIPIC.