El deseo es una forma de inteligencia

Luca Guadagnino retrata el dolor del primer corazón en su nuevo largometraje

A veces, llevar una nota al papel es nadar a contracorriente. Para el retrato que acompaña a este texto tuvimos, cronometrados, tres minutos y medio en la casa de Luca Guadagnino en Milán; y para ver su última película, Call me by your name −la adaptación de la novela de André Aciman−, un lluviosísimo 5 de mayo en Nueva York, tuve que coger un avión desde Miami que aterrizó con tres horas de retraso. Aún con maleta y perro en mano −gracias, Sony Pictures, por dejarme entrar con Cañita a vuestra sala de proyecciones−, me perdí los primeros tres minutos. Pero no me cabe la menor duda de que los veré una y otra y otra vez, porque esta película es de esas que repetiré intentando alcanzar un cansancio que nunca llegará.

Call me by your name relata la historia de amor entre un precoz chico judío italoamericano de 17 años y un hombre americano estrenando la treintena −impecablemente interpretados por Timothée Chalamet y Armie Hammer− en el verano de 1983. Esos meses pasarían a la historia no por sus temperaturas especialmente elevadas, sino por unos incesantes 32 grados centígrados que martillaban inclementes, incluso, en las horas más profundas de la noche, manteniendo a los amantes despiertos, dando vueltas en la cama.

Fue también el agosto en el que yo nací y, ahora, la obra de Guadagnino me pilla a la mitad de los treinta, despertando una emoción que desde hace casi veinte años ningún film había logrado. Con eso que, como el personaje de Timothée, yo también le dije alguna vez a mi madre: «Ven por mí» con el corazón hecho añicos. Y es que Luca Guadagnino, más que un cineasta, es un destilador que conoce la alquimia para sustraer la esencia de una ciudad, el olor de una época del año y, en este caso, encapsular el punzante dolor del primer amor. 

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¿Por qué sentiste la necesidad de contar esta historia en concreto?

Fue una mezcla de cosas. Formé parte de este proyecto como productor durante muchos años, y cuando los otros productores insistieron en que era yo quien debía hacer la película porque me iba como anillo al dedo, me dije: «Bueno, ¿por qué no?». Solo puse una condición: la localización. Quería trabajar en un lugar cercano a mi casa en Crema. 

¿Cuál es la diferencia entre dirigir un guion que has escrito tú, como en el caso de Io sono l’amore, y contar la historia de otro, como en el caso de esta película?

Es una cuestión de control. Por extraño que parezca, creo que tienes más en una historia que no es tuya: tienes el libro, que es una plantilla y una fuente de inspiración. Coges esa fuente y la modelas a tu manera. Así que, de alguna manera, posees más libertad con una historia que ya existe que con una propia. En general, creo que puedo decir con orgullo que siempre me he asegurado de disponer de mucha libertad, ya sea como director o como productor. 

Call Me by Your Name x Armie Hammer & Timothée Chalamet Photo Alessio Bolzoni 1 .jpg

¿Por qué elegiste a los dos actores principales, Timothée Chalamet y Armie Hammer?, ¿qué les hacía idóneos para interpretar a Elio y Oliver?

A Timothée me lo presentó su agente tres años antes de iniciar el rodaje. Inmediatamente pensé que era perfecto para el papel. Cuando decidí dirigir la película yo mismo, no tuve ninguna duda. Cuanto más hablaba con él, más me parecía que era la perfecta encarnación de Elio. Por otro lado, siempre he sido un gran fan de Armie. Contacté con él por teléfono y aceptó.

¿Cómo fue colaborar con Sufjan Stevens para la música?, ¿en qué momento se incorporó? Hacia el final de la película hay una escena de una belleza que quita el aliento, cuando los dos amantes van de excursión. ¿La vio antes de componer la música que la acompaña?

Rodamos la escena que mencionas en las cascadas, mientras sonaba la canción de Sufjan. La banda sonora de la película se compone de muchas capas: una es la música que Elio toca al piano, en su mayoría, Bach, Busoni; otra es la música clásica que acompaña a la historia, como John Adams y Debussy. También está la música de la época en la que se desarrolla la película (1983). Queríamos hacer un homenaje a los sonidos contemporáneos a la historia, con pop italiano y europeo. La cuarta y última capa son las canciones que le pedí a Sufjan que compusiera. Siempre pensé que tenía que haber algún tipo de narrador, un narrador emocional más que una persona hablando por encima de las imágenes. Y por eso se lo propuse al gran Sufjan, cuya música siempre me ha gustado. Él estaba entusiasmado con participar en el proyecto. De hecho, le pedí una canción y nos dio dos, además de un arreglo de una canción suya ya existente llamada Futile Devices. Nos entregó la música mientras todavía estábamos rodando, y nunca olvidaré la emoción que sentí cuando la escuché en el ordenador, en mi salón. Era hermosa. 
 

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Tus películas rezuman sensualidad. La manera en la que capturas la luz, los olores y la esencia de estaciones y lugares. La película se ambienta en un amor de verano. Si se pudiese exprimir, se obtendría sexo y sudor. ¿Es intencionado?

Sí. En mi trabajo está todo muy premeditado, aunque al mismo tiempo creo que es natural, ya que es parte de mi personalidad. Soy muy sensual.

En el plano narrativo, ¿cómo integras la moda en tus historias?

No creo que haya moda en mis historias. Hay un malentendido generalizado solo porque colaboré (y volvería a hacerlo) con un gran diseñador como Raf Simons. Pero no existe ningún vínculo entre la moda y mis películas. Siempre me aseguro de llevar a la pantalla lo que los personajes harían en la vida real.

Tanto A Bigger Splash como Io sono l’amore tratan sobre el deseo. También tu nueva película, pero de manera diferente: dos personajes que se van a aproximando poco a poco. Háblanos del papel que juega el deseo en la historia.

Creo que el deseo es una forma de inteligencia y que Call me by your name trata sobre satisfacer tus deseos de la manera más serena, abierta y cálida. 

Hammer & Timothée Chalamet Photo Alessio Bolzoni 2.jpg

Cerca del final de la película, el padre de Elio pronuncia un inolvidable discurso sobre el amor, mientras él y su hijo están sentados en un perfecto y tentador sofá de terciopelo verde. ¿Qué significa esa escena para ti?

Creo que el discurso lo dice todo. Prefiero que el público lo vea, que sean ellos quienes lo interpreten con sus corazones, sus ojos y sus oídos. Solo puedo decir que es una película sobre la transmisión del saber de una generación a otra. Y, en cierta manera, esa escena lo resume. 

Texto: IGOR RAMÍREZ GARCÍA-PERALTA
Retrato: PIOTR NIEPSUJ