Un hombre a la carrera

Iba para abogado, pero Alfonso Bassave, actor todoterreno de cine y televisión, prefirió defender personajes en la pantalla

Alfonso viste chaqueta de PEUTEREY y vaqueros de DIRK BIKKEMBERGS.

Alfonso viste chaqueta de PEUTEREY y vaqueros de DIRK BIKKEMBERGS.

En plena huida. Así es como se encuentra ahora mismo Alfonso Bassave (Madrid, 1979). Conduce por la A-5, saliendo de la capital. "Ahora mismo llevo conmigo en el coche a tres perras y dos amigos", relata por teléfono. "Necesitaba abandonar la ciudad unos días". No le persigue nadie. Si acaso, una ola de calor, que le estará esperando en la casa de La Vera a la que va. "Conozco bien la zona, allí rodamos muchos exteriores de Hispania", reconoce al recordar la serie de televisión que, junto con otra, Amar en tiempos revueltos, lo ha convertido en un rostro popular de la televisión. Cuando regrese de esta escapada también le esperará un montón de trabajo, más concretamente, una nueva serie para TVE, Estoy vivo, "un policíaco con tintes de ciencia-ficción", que graba con actores como Javier Gutiérrez, Anna Castillo y Roberto Álamo. 

Alfonso, como todo fugitivo, ha cambiado sus apellidos para esta aventura. En su DNI y, de tenerla, en su ficha policial, figura como Alfonso Vázquez López de Sá. "Cuando empecé, Jesús Vázquez estaba muy de moda, y no quería que me preguntasen si éramos hermanos, así que adopté uno de los apellidos de mi madre". Bassave, elegante y enigmático, ha dado lugar a confusiones y chistes varios: "Juanjo Ballesta comenzó a llamarme Wasabi hace ya años, y hay compañeros que se creen que se pronuncia así. Otra recurrente es la de «bassavé lo que es bueno», pero yo me lo tomo con humor". 

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Algo así tuvieron que hacer sus padres cuando el niño, que estudiaba Derecho, reunió el coraje suficiente viendo El club de los poetas muertos y les dijo que lo que quería era ser actor. "Me pusieron como condición que acabase la carrera". Y él cumplió, a su manera. "Sería el peor abogado del mundo. Memorizaba los temas el último día, copiaba todo lo que podía en los exámenes y hasta algún cambiazo hice para aprobar". ¿Es eso lo más incorrecto que encontraríamos en su biografía? "No. He hecho cosas peores, pero no se pueden contar. Si quieres pasártelo bien en la vida, hay que saltarse algunas normas". 

Le abrió camino a su hermano de madre y también actor Manuel Baqueiro, con el que, según Wikipedia, se lleva un año y ocho meses. Teniendo en cuenta que son de padres distintos, se intuía una historia... que Alfonso desbarata entre carcajadas. "¡No me lo puedo creer! ¡La que ha liado por cambiarse la edad en Wikipedia! Nos llevamos unos cuatro años al menos. Mi madre le tuvo, pasó algún tiempo, se separó de su padre y conoció al mío. No existió tal drama familiar. Por favor, deja constancia de esto, que quiero que lo lea mi hermano". 

Alfonso viste sandalias de BIRKENSTOCK. Manta de LOEWE. 

Alfonso viste sandalias de BIRKENSTOCK. Manta de LOEWE. 

Corre el cuentakilómetros, y mientras atraviesa la Carretera de Extremadura, Alfonso habla divertido, entusiasta y locuaz de que nunca ha sido mitómano –"solo he pedido un autógrafo en mi vida, a Belén Esteban en un aeropuerto, y fue para demostrar a mi familia que me atrevía a hacerlo"–; de que participar en una película sobre el fundador del Opus Dei fue "una experiencia marciana"; de libros –está leyendo No volveré a tener miedo, primera novela de su amigo y colega Pablo Rivero–, y de su único ídolo: Meryl Streep. "Es la actriz más poderosa, camaleónica, talentosa y trabajadora. Pacino, De Niro y Seymour Hoffman son también increíbles, pero no me han demostrado tanto como ella. Meryl tiene más verdad que nadie y siempre está investigando. ¿Por qué la elijo a ella y no a Brando u otro hombre? No lo sé. Tengo una parte femenina muy desarrollada que me encanta y me hace ser muy empático. Lo femenino y lo masculino son dos mundos en los que siempre quiero investigar". 

MANU PIÑÓN


Fotografía: VALERO RIOJA
Realización: IRIA BALLESTA
Asistentes de fotografía: PEDRO MELO y ANDRÉS BARBOSA
Agradecimientos especiales: SUA.