Golden eye

El ojo prodigioso de Alexis Zabé, el director de fotografía mexicano del momento 

Su nombre se repite como director de fotografía en algunos de los títulos de crédito más interesantes de los últimos años. Nunca se lo pone fácil. Alexis Zabé lo mismo rueda películas con Harmony Korine o Sean Baker −con los que ha repetido− que videoclips, documentales o campañas de publicidad. «El cine ha muerto», proclama. 

Hijo de fotógrafo, creció haciendo fotos. «Me encantaba entrar al cuarto oscuro de mi padre. Allí aprendí a revelar». Su enganche al cine comenzó siendo un adolescente. «Veía películas, películas y más películas. Nunca he visto tantas como entre los 15 y los 30». Hubo un director que le hizo pensar en que él también podría hacer cine: Jim Jarmusch. «Me abrió los ojos. En México no había una industria, pero vi que no hacían falta ni mil samuráis ni dos mil caballos para hacer películas, que existían otros caminos». 

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En la escuela de cine filmaba sin parar, a la contra. «Era todo muy complicado, lo normal era desilusionarse». Después de cinco años intentándolo, decidió dejarlo y se fue a la India a estudiar yoga. «Estuve allí un año aprendiendo, pensaba dedicarme a dar clases cuando volviese». Justo entonces, Fernando Eimbcke le envió el guion de Temporada de patos. Lo vio claro: tenía que hacer la película. Se llevó once premios Ariel. En el rodaje conoció a Carlos Reygadas, otro nombre clave en su trayectoria, con quien compartía oficina de producción. Juntos hicieron Luz silenciosa, Premio del Jurado en Cannes. «Sin motivación no hay nada que hacer. Solo así puedes levantarte todos los días de la cama a las cinco de la mañana o trabajar a cuarenta grados bajo el sol durante trece horas». Volvieron a unirse en Post Tenebras Lux. «Hacer películas es un proceso extremadamente intenso, por eso no he hecho tantas. Cada una implica una entrega total, desapareces unos meses. Cuando fuimos a rodar a Chihuahua yo tenía novia; cuando regresamos, ya no la tenía». 

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Cada trabajo es un nuevo comienzo. «Me he encontrado filmando en la casa más pobre y en la mansión más rica; en el desierto más árido y en la selva más exuberante». Desde hace tres años vive en Los Ángeles. «Siento que es el lugar donde tengo que estar». Decidió quedarse después de grabar con Pharrell Williams el videoclip de Happy, que acumula más de 960 millones de visionados en YouTube. Antes había hecho otros para Die Antwoord, Yeah Yeah Yeahs o Röyksopp & Robyn. Su más reciente proyecto se estrenó en Cannes en mayo pasado: The Florida Project, un drama independiente dirigido por Sean Baker que retrata las aventuras de un grupo de niños en un contexto a la vez hostil y maravilloso. 

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«Se están borrando las líneas entre un videoclip y un cortometraje, entre una publicidad y un cortometraje o entre un largometraje y un mediometraje. Todo se está redefiniendo: desde la manera en que se hace hasta la que se ve». Variety lo acaba de señalar como uno de los diez directores de fotografía que hay que seguir. Tiene claro lo que quiere hacer y lo que no. «Tenía dos proyectos este verano y he decidido no hacerlos. Eran interesantes, pero ninguno me apasionaba lo suficiente. Prefiero esperarme, quedarme disponible a algo que realmente me mueva». 

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Texto: CUSTODIO PASTOR

Todas las imágenes son de la película The Florida Project, cortesía de A24 y del artista.