VerSolar Magazine

Regreso a lo salvaje

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Regreso a lo salvaje

Simular que el desnudo es natural

Me dices que éste es un día cualquiera en el paraíso de acero y hormigón, que las personas vestidas de costumbres persiguen un sueño que nunca llega, que el sol sale siempre por el este, aunque a nadie le importa en la ciudad que nunca duerme. Me explicas que la carrera circular en torno a la utopía fracasó hace años, que la fricción de los cuerpos en movimiento produjo la melodía que ha dejado todo en silencio. Me cuentas que ya nadie escucha el esencial murmullo de los matorrales, del agua o del fuego, y que todos están pendientes del reflejo que obtienen al mirarse en los muros que nunca se escalarán. Pero… empieza por el principio, por favor. 

Yo era la respiración dentro de un globo de goma, la luz naranja sobre una esquina cualquiera; el vaho en una ventana, testigo mudo de una conversación… El azul del amanecer tímido, el viento que seca la ropa recién tendida. Yo era la electricidad sobre la piel al oír la canción preferida. Yo era la bola que se forma en la boca antes de llorar…, pero me fui porque este lugar inmenso resultó pequeño para mí. 

Y… ¿dónde irás? 

Un día cualquiera no encuentras el camino de vuelta a casa. Las luces titilan y descubres que no perteneces a ningún lugar. No te reconoces. Repites tu nombre y sólo escuchas una sucesión de sonidos vacíos, sin contenido… Y sigues caminando, buscando el camino de vuelta. Y descubres que no tienes casa y que tampoco quieres volver. Muchas personas se pierden en la noche. En una mano, llevan un regalo que no esperaban: un nuevo rumbo; en la otra, todo aquello de lo que creen depender. El miedo a perder lo que no posees puede paralizarte. Y seguí un camino lúgubre. Me perdí tanto que me encontré a mí misma. 

¿Has pensado en volver de nuevo a la ciudad?

Volveré de visita; intentaré pasar desapercibida y seguiré siendo invisible para ellos.

¿Qué harás cuando vuelvas?

Soñé que los edificios caían porque nada los sujetaba. Una nube de polvo inundando las calles y sepultando el silencio que tapa la verdad, un aliento seco que acaba con lo nuevo, para dejar paso a lo que viene. Vi a un animal descansando sobre los pilares del futuro, feliz en su expresión despreocupada, mientras el sol iluminaba las ruinas de todo lo que era una trampa. 

Pero… 

Los resignados escuchan un mantra que dice: “La felicidad es amar lo que uno tiene que hacer. Encuentra la felicidad en lo que te mata”. A mí no me inocularon la vacuna contra el plomo, el níquel ni el amianto. Sigo siendo alérgica a las balas, a la avaricia y al tedio. Los juegos son ahora demasiado complicados y necesitan instrumentos para funcionar. Nos hemos vuelto sofisticados, pero muy simples. Hemos cambiado lo auténtico por su representación. Otros piensan por nosotros, y no tenemos ni un momento para sentarnos a reflexionar… Deberíamos recordar que dentro llevamos un destello que espera una oportunidad para salir.

- BRUNO GALÁN RUIZ 

Fotografía: DIANA KUNS

Texto e imágenes forman parte del libro de Diana Kunst titulado Return to the Brave Old New World. Agradecimientos a Celia Ruiz Ibañez.