ConocerSolar Magazine

Federico y Francesco

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Francesco Vezzoli hace llorar a Federico García Lorca para nuestros lectores.

El amor no correspondido ha inspirado una parte magnífica del arte y la literatura; el episodio de Ovidio sobre Eco y Narciso, en el que una ninfa del bosque no puede expresar su amor por un joven que, en cambio, sólo tiene ojos para sí mismo, transpone la aflicción a la poesía heroica. ¿El artista está siempre destinado a sufrir? Federico García Lorca, el más aclamado dramaturgo y poeta español, sin duda así lo pensaba: “En el corazón de todo gran arte, hay esencialmente melancolía”. 

En Lorca llorando el Narciso de Dalí, el iconoclasta italiano Francesco Vezzoli representa la tortuosa relación entre dos de los más reconocidos artistas españoles. García Lorca y Salvador Dalí se conocieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1919. Atraídos a primera vista, se volvieron inseparables como compañeros y colaboradores, pero cuando su intimidad física no pudo concretarse, Lorca sintió el rechazo y quedó muy afectado. “Hace poco estuve con Amanda Lear y me dijo que a Dalí le preocupó mucho el arrebato de Lorca”, explica Vezzoli. “Respetaba tanto su identidad creativa que deseaba poder corresponder sus sentimientos; intentó entregarse sexualmente a él, pero no funcionó. Dalí lo lamentó muchísimo”.

El archivo de Vezzoli está plagado de referencias cínicas, kitsch y clásicas, pero ésta se encuentra completamente desprovista de cualquier elemento de parodia. Al contrario de sus retratos de iconos de la modernidad, en los que aparecen Lady Gaga, Twiggy y Claudia Schiffer adornadas con lágrimas, satirizando la fama y la belleza, en esta obra Vezzoli adopta una perspectiva puramente deferente. “Tengo el más profundo respeto por las decisiones que Lorca tomó y el eventual sacrificio de su vida por sus convicciones políticas”, afirma. “Me siento casi blasfemo y fuera de lugar tratando estos temas. Mi obra es apenas un modesto homenaje a la valentía y el dolor del poeta. Nada más”.

La pieza está entretejida con complejidad: según el artista, Lorca “está específicamente llorando el Narciso de Dalí porque prácticamente sabe que él sólo puede amar y desear a una persona: a sí mismo”. Hay también una dimensión metatextual, pues se ha asociado mucho al propio Vezzoli con el surrealismo (la exposición en el Moderna Museet de Estocolmo, Dalí Dalí featuring Francesco Vezzoli, exploró sus obsesiones comunes en relación con la explotación de los medios, la semántica de la personalidad, el dinero y la fama). La sexualidad de Lorca y su postura como republicano lo pusieron en la mira durante la España franquista, lo que llevó a su ejecución al estallar la Guerra Civil, cuando tenía 38 años. Es difícil describir la importancia de su legado, tanto en términos literarios como sociopolíticos. “Lorca es una figura inspiradora en lo político, en lo artístico y en lo poético”, asevera Vezzoli. “Es el Pasolini español. Más bien: Pasolini era el Lorca italiano”.

Es mucho lo que contiene el retrato de Vezzoli, pero quizá el detalle que más destaca son las vívidas lágrimas verdes de Lorca, que brotan del narciso. Para el poeta, el dolor era terreno fértil —en él se arraigan su poesía y sus obras de teatro—, de modo que el rechazo de Dalí tuvo repercusiones en su tan prolífero y vital crecimiento artístico. Aparte de su riqueza simbólica, queda claro que es el componente humano —el dolor y la aflicción tanto de Lorca como de Dalí— lo que llama la atención de Vezzoli: “Sigo creyendo que el encuentro entre estos dos genios es uno de los momentos más importantes en la historia cultural del siglo XX”.

Federico and Francesco

Unrequited love has inspired some of the most magnificent art and literature in existence; Ovid’s tale of Echo and Narcissus, in which a wood nymph cannot express her love for a young man who, in turn, only has eyes for himself, transposes heartbreak into heroic poetry. Was the artist always doomed to suffer? Federico Garcia Lorca, Spain’s most celebrated playwright and poet, certainly thought so, “At the heart of all great art is an essential melancholy.”

In Lorca Crying Dalí Narcissus, the Italian iconoclast Francesco Vezzoli depicts the torturous relationship between two of Spain’s most remarkable artists. Garcia Lorca and Salvador Dalí met as students at Madrid’s Residencia de Estudiantes, in 1919. Instantly attracted to each other, they became inseparable as companions and collaborators; but when their intimacy eventually failed on a physical level, Lorca was left hurt and rejected. “When I spent some time with Amanda Lear recently, she told me that Dalí was very upset about the Lorca infatuation,” Vezzoli explains. “He had so much respect for [Lorca’s] creative identity that he wished he could reciprocate Lorca’s feelings towards him. He tried to give himself sexually to Lorca but it didn’t work out, and Dalí regretted this enormously.”

Vezzoli’s archive is littered with cynicism, kitsch and classical references, but this — his latest needlework intervention to mark the launch of Solar – is decidedly devoid of any sense of parody. Unlike his portraits of modern day icons, in which the likes of Lady Gaga, Twiggy and Claudia Schiffer appear embroidered with tears in a satirical take on fame and beauty, here Vezzoli’s approach is purely deferential. “I have the utmost respect for Lorca’s choices and the ultimate sacrifice of his own life because of his political views,” he reveals. “I feel almost blasphemous and inadequate to treat such topics. My artwork is just a modest homage to the courage and the pain of the poet. Nothing more.”

The piece is interwoven with complexity: according to the artist, “[Lorca] is specifically crying Dalí Narcissus because basically he knows Dalí can love and desire sincerely only one person: himself.” There is also a meta-textual dimension, given Vezzoli himself is so closely associated with the surrealist — the Moderna Museet (Stockholm) exhibition Dalí Dalí Francesco Vezzoli explored their shared obsessions with exploiting the media, the semantics of personality, money and fame. 

Lorca’s sexuality and republican stance made him a marked man in Francoist Spain, leading to his execution, aged 38, at the outbreak of the Civil War. It is hard to describe the significance of his legacy, both in literary and socio-political terms. “Lorca is an inspiring figure politically, artistically and poetically,” states Vezzoli. “He is the Spanish Pasolini or, better, Pasolini was the Italian Lorca.”

Vezzoli’s portrait contains so much, but perhaps the most striking detail is Lorca’s vivid green tears that spring out of the daffodil plant. For the poet, sorrow was fertile ground – his poetry and plays are rooted in it – so Dalí’s rejection has merit in terms of artistic growth, leafy and vital. Aside from its rich symbolism, it’s clear that the human element – the hurt and heartbreak on both sides of the Lorca/Dalí affair – is what draws Vezzoli, “I still find the encounter between these two geniuses one of the most important moments of 20th century cultural history.” 

-TESSA NICHOLSON

"Noche abajo los dos. Cristal de pena, llorabas tú por hondas lejanías. Mi dolor era un grupo de agonías sobre tu débil corazón de arena."

FEDERICO GARCÍA LORCA, Noche del amor insomne

COMISIÓN ARTÍSTICA: FRANCESCO VEZZOLI