VerSolar Magazine

Reconstruir la memoria

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Guadalupe Rosales recopila los recuerdos de la juventud latina de Los Ángeles 

Guadalupe Rosales, quien nació y se crió en Los Ángeles, dirige el proyecto “Veteranas and Rucas”, una cuenta de Instagram (@veteranas_and_rucas) que presenta fotografías y recuerdos de la cultura de la juventud latina en el área metropolitana de Los Ángeles entre los años setenta y noventa.

¿Cómo comenzaste este proyecto?

Este mes se cumple exactamente un año. Me mudé a Nueva York en 2000, luego de que mi primo muriera en 1996, algo que fue muy difícil para mí. Un año antes de partir, me di cuenta de que necesitaba un cambio. Me fui el Día de Acción de Gracias y me traje todas estas fotografías en donde salían mis amigos en los Start Shots del centro comercial, en fiestas, y todas mis revistas Street Beat. Fundada por Marty Beat, esta revista se publicó entre 1990 y 1997, y documentaba el mundo de las fiestas en Los Ángeles. Era muy underground. Así que yo tenía todo este material y, durante el último par de años, me había estado preguntando de qué manera podía interactuar con él. Al mismo tiempo, había estado usando Instagram para ponerme en contacto con gente y encontrar material parecido al que yo tenía, que ni siquiera sabía cómo llamar en ese entonces. Buscaba en Internet, en Instagram, también en archivos digitalizados de instituciones, pero no hallaba nada. No podía creerlo, porque estas historias habían sido todo un tema en Los Ángeles. Entonces creí que yo debía comenzar a hacer algo, pues ya tenía mi pequeña contribución; además, no había podido encontrar ninguna documentación ni información específica sobre las mujeres en la cultura de las pandillas o las fiestas, por lo que esto se convirtió también en el enfoque del proyecto. Es muy importante crear algún tipo de reconocimiento sobre el papel de la mujer en esa cultura. Comencé publicando mis fotos y las imágenes de mis revistas, y el proyecto creció a partir de ello. Algunas personas lo vieron, se sintieron identificadas y empezaron a mandarme sus fotos. Todos habían estado haciendo lo mismo: juntar fotos de aquella época. Se creó una especie de conexión y la gente subía lo que tenía. Esta cuenta de Instagram se centra en las cosas que pasaban en Los Ángeles, en las subculturas —con las que yo crecí— que no forman parte del imaginario común de esta ciudad, pero con las que mucha gente de aquí se puede identificar.

¿Cómo seleccionas las imágenes que subes a la cuenta?

Hago un trabajo de curaduría. Hay cosas específicas que busco en las fotografías. También debo tener mucho tacto con la gente que me envía las imágenes. Todo debe manejarse con cuidado. Ésta es una historia muy cercana para mí, que merece respeto. Intento establecer una relación con las fotografías y las personas que me las envían. Hay también muchos traumas asociados con estas imágenes.

¿Has considerado la posibilidad de crear un archivo en físico?

Precisamente ayer [16 de enero de 2016] fue la primera vez que puse parte de este material en un espacio físico. Spanto (mi colaborador) y yo hicimos una instalación que recrea la habitación de un adolescente de los años noventa, como parte de una exposición sobre la gentrificación en Los Ángeles, en la galería Hou Yee Chan. Fue verdaderamente estupendo. Muchos no sabían quién estaba detrás de la cuenta de Instagram, y finalmente hubo un punto de reunión para todos los que enviaron fotos y la gente que aparece en ellas. Me interesa crear un espacio físico con todo esto o convertirlo en un objeto concreto, porque creo que podría provocar cosas distintas en la gente, y es ahí donde entra el trabajo del artista: activar maneras de conectarse con la gente. 

¿Cómo fue la reacción de los asistentes cuando se enteraron de que quien dirige la cuenta es una persona queer?

Eso es algo que me preocupaba. He pensado mucho en cómo relacionar lo queer con este proyecto, porque puede que yo no hable directamente de ello, pero de todas formas cuando conozco gente nueva ellos me ven. Sin embargo, luego lo dejé pasar y decidí ser honesta conmigo, y todo el mundo y la misma reunión me confirmaron que no me había equivocado. Mis amigos queer estaban ahí, también gente que nunca había visto, quizá algunos homofóbicos, porque la cultura de las pandillas a veces puede ser así. Fue una gran experiencia. Todos estaban muy contentos de conocerse y reunirse a propósito de este material. Casi como si de pronto hubieran encontrado a alguien que habla el mismo lenguaje. 

¿Cómo crees que este proyecto podría afectar la absorción de la estética y cultura chicanas o cholas, que ya está sucediendo?

Muchas cosas me preocupan… Exponer la manera en que me formé y las cosas muy cercanas a mí, mi historia. Temo que muchas personas no están de acuerdo con que esté mostrando pandillas en Instagram, pero también intento ser honesta y franca con la realidad. Yo lo viví, como tantos otros. Hay muchos esfuerzos por deshacerse de la vergüenza que se ha construido socialmente alrededor de esta cultura y estos recuerdos. A veces, al principio alguien se muestra muy renuente a mandar cualquier imagen o le es muy complicado conseguir el permiso de todos los que aparecen, pero una vez que éstos consultan la cuenta, leen los comentarios y perciben su energía, se percatan de que están orgullosos de aquellos tiempos y de sí mismos, de que no tienen por qué avergonzarse de haber crecido en un tiempo y espacio particulares. Estamos reescribiendo una historia de manera colectiva, y no intencionalmente, sino a partir de la decisión de la gente de compartir sus recuerdos. 
 

- CLARA LÓPEZ MENÉNDEZ