Póntelo y que poco te importe

Póntelo y que poco te importe

Hoy nada denota tanto fracaso como verse perfectamente remilgado, formal y fastidiosamente combinado. Me refiero, por supuesto, al frívolo arte de conformar un atuendo, siendo consciente de que es profundo e importante lo que en principio podría parecer sólo el gesto automático de juntar varios objetos sobre, y alrededor de, un cuerpo vivo. La ropa es el primer instrumento — visual y, por lo tanto, con gran potencial de impresionar— que tenemos a nuestra disposición para representarnos a nosotros mismos en el áspero, absurdo, inclemente e inevitable teatro de la vida social. La manera en que uno combina las prendas se asemeja a la manera en que uno redacta una oración. Es el juego interminable de hacer y rehacer, de manera incansable, despiadada, vívida. La oración es, por supuesto, nueva cada día, porque lo que la moda ofrece, además de cubrir una necesidad básica de protección, es el ideal —o quizá sólo la plácida ilusión— del constante reinventar, que es hermano del renacer. La irreverencia al combinar, la aleatoria y espontánea acumulación de elementos dispares, es el verdadero significado. Esto es lo que hace Alessandra Rich en estas páginas, en un tumulto de prendas de colecciones pasadas, joyas, cosas baratas y una variedad de artículos usados. El resultado desborda un matiz peregrino de libertad, que describe una personalidad adversa a las reglas y que sólo sabe de sí misma. Es una mentalidad completamente mediterránea: la anarquía corre por nuestras venas. La individualidad consiste en una saludable indiferencia por las reglas, en olvidar las categorías preestablecidas y en una habilidad de dejarte llevar por ti mismo, en una corriente de conciencia sobre la actualidad. Consiste en el instinto, el estilo, la obstinación. ¿Moraleja? Póntelo y que poco te importe. Porque, como testifica el buen William Burroughs —y los dadaístas que lo precedieron, bien sur—, las colisiones improvisadas tienen valor humano: las cosas que parecieran acomodarse sin aparente lógica esconden las verdades más significativas. Reglas alea (refiriéndome con ello a lo impredecible del destino). Como nunca. 

— ANGELO FLACCAVENTO

 

 

 

Fotografía: JESSE JENKINS
Realización: ALESSANDRA RICH